I
Otro día quizás cuente el porqué de mi desesperación. Hoy basta con que se conozca que mi vida ha dejado de importarme. Por eso doy el paso que estoy dando, por eso reto con mis palabras a ese monstruoso al que todos temen y ante el que doblan el espinazo los hombres más poderosos del país.Al hacerlo sé cual será mi destino. Otros, por mucho menos de lo que yo estoy dispuesto a hacer, yacen bajo toneladas de piedra, se pudren en el fondo de algún inmundo pantano o, lo que es peor, están condenados a ver –sin poder hacer nada para remediarlo– cómo uno tras otro los seres que aman van perdiendo el trabajo, la salud, las amistades, la cabeza.
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