miércoles, 11 de noviembre de 2009

Y a nosotros ¿quién nos pondrá voz?

A diferencia de lo que ocurría en tiempos de Carlos Marx, hoy a los parias del mundo los identifica, por encima de cualquier otra cosa, el hecho de carecer de voz; el hecho de estar silenciados. Fueron un relámpago en las historia, que se apagó al punto, sin que su momentáneo fulgor permanezca en la retina de nadie. Eso es lo que caracteriza a este tiempo nuestro caracterizado por las dictaduras del cuarto poder.

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