miércoles, 11 de noviembre de 2009

El padre del pesonaje

El padre del personaje ha perdido la cabeza y habla por chascarrillos. Eso lo hereda Pepe Juan


Pepe Juan era un fanático de la cita culta, que él usaba siempre de manera muy aproiada. A veces llegue a creer que las citas que salían de su boca habían sido concebidas y escritas por sus correspondientes autores pensando en Pepe Juan; aún más, a veces llegue a pensar que la historia iba entrelazando sus hilos y secuenciando en una única dirección: la de darle a Pepe Juan una oportunidad para colocar su cita. Por la costura de la cita literaria respiraba su amplísima cultura. Pepe Juan era, quién podría dudarlo, un genio con una grandísima cultura. Pocos habían llegado a comprender alguna vez que el azar, o quizás una rara conjunción de astros, hubiera determinado la coincidencia de tantas y tan variadas cualidades en un sólo hombre. Y, entre esas cualidades destacaba, su inmensa, inagotable, e insaciable cultura, como muy bien demostraba su facilidad para la cita, siempre justa, siempre oportuna, siempre precisa.

Pepe Juan podría mantener una conversación de horas sólo a base de citas cultas. De hecho sus homilías eran un tejido en el que la urdimbre y la trama eran las citas. Siempre tenía una cita en la punta de la lengua y siempre la soltaba viniese o no a cuento. Ya se encargaría él luego de hacerla necesaria en su discurso.
  • "En el desprecio de la ambición se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra."
  • "La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse."
  • "Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero."

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